25 años - testimonios PDF Imprimir E-mail
Escrito por siervas   
Domingo, 16 de Septiembre de 2012 14:30

25 años de la presencia de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo en México  Smile

25 años de la presencia de la Misioneras Siervas del Espíritu Santo en México.
La mayoría de las hermanas que han empezado la misión en México ya regresaron a sus países….ellas nos escriben sus testimonios y sus recuerdos. También hay testimonios de las hermanas que estuvieron aquí solamente por unos años y uno de la Hna. Caro que se encuentra actualmente en Bolivia.
Esperemos que todo lo compartido nos ayude a cada a fortalecer nuestra  fe y renovar  nuestro compromiso misionero


HNA. MARGARET ANNE  NORIS  DE ESTADOS UNIDOS

(una de las cuatro  primeras que llegaron a México)

La misión en México fue algo que todavía me marca....

El reto y la bendición de la convivencia SSpS internacional, el acompañamiento de la provincia del Paráclito, el apoyo de los SVD, verdaderamente fraternal, la acogida del pueblo en Lázaro Cárdenas y en San Agustín, las relaciones con otras religiosas - todo esto fue para mi y para nuestra comunidad SSpS recién nacida  en México un regalo especial del Señor. Que estas semillas siguen brotando y bendiciendo a las SSpS y a todos quienes vidas les tocan.

 

Nuestros comienzos fueron en la casa parroquial de San Juanito en enero 1987. Unos meses después fuimos a vivir en la Colonia Lázaro Cárdenas. El enfoque apostólico fue doble: la pastoral con el pueblo - colaboración con la parroquia en la catequesis, visitas con familias, comunidades de base; y la pastoral vocacional. Las dos cosas nos ayudaron  a inculturarnos en la realidad oaxaqueña y mas allá la realidad mexicana. El trabajo con CEDIPIO nos hizo conocer más a fondo las luchas y las esperanzas del pueblo indígena. Ir a la costa y luego a San Agustín nos presentó otros aspectos de la cultura. En cada situación experimentamos el apoyo de la gente y de los párrocos.


STELLA MARIS MUÑOZ  DE ARGENTINA (una de las cuatro primeras que llegaron a México)
Haciendo memoria….
Bendita memoria que nos lleva y nos trae mágicamente por la vida. Nos devuelve, aunque sea por un breve tiempo, los sueños, las ilusiones, las personas, los proyectos por los que alguna vez suspiramos, soñamos, reímos o lloramos.
Sí, la memoria es nuestra amiga inseparable, y esta noche me regala nuevamente saborear el recuerdo de lo experimentado hace 25 años atrás, cuando junto a tres mujeres extraordinarias pisé este suelo mexicano.
Ellas traían consigo un caudal de experiencia, espiritualidad y mística, yo, traía el fervor de la juventud y la emoción de estrenar mi ser Sierva del Espíritu Santo. Las cuatro formamos una bonita comunidad de vida y misión, la primera de la Congregación en México.  Realmente, éramos comunidad. Nos preocupamos por hacernos sentir bien, por complacernos, respetarnos y oírnos. La opinión de cada una era importante. Todo, absolutamente todo lo decidimos juntas; desde los muebles a comprar hasta los espacios de pastoral en donde estar.
Recuerdo con cariño nuestras reuniones comunitarias. Empezábamos en la capilla rezando el Veni Creator, le seguía la revisión de vida. En ella expresábamos nuestro sentir, personal y comunitario. Me impactaba cuando alguna de mis hermanas pedía perdón por una palabra o gesto que consideraba no fraterno. Se expresaba con gran honestidad y se recibía también con simplicidad y cariño. Para mí fue un aprendizaje significativo.
Éramos conscientes de estar dando los primeros pasos de la congregación en México, y quisimos  darlos con toda la responsabilidad, seriedad e identidad de Siervas de la que éramos capaces. Nuestra pregunta clave ante cualquier decisión era: ¿Es aquí, o con esto, cómo podemos ser más fieles a nuestro carisma y espiritualidad? Esa pregunta estuvo presente en cada paso dado.
Una de las primeras decisiones que tomamos fue la compra de nuestra primera casa en Av. Montoya. El vendedor se presentó a ofrecernos esa casa el mismo día en que terminamos una novena al P. Arnoldo, justamente por esta intención, pues vivíamos en la casa parroquial de san Juanito. Era un sábado por la tarde…
La segunda decisión importante fue definir la segunda misión. En principio ésta se daría en las sierras, en la parroquia de Yaeé, con los Verbitas. Sucedió que a la semana de fundar, el padre que tanto había insistido en nuestra presencia, dejaba México para regresar a su natal Alemania. En su lugar quedó otro Verbita, que no contemplaba tener en su equipo de pastoral a ninguna Sierva.
Ese proyecto desapareció y nació otro, el que nos esperaba realmente. En una comida con Don Bartolomé, a la que asistimos Ma. Carmen y yo, él nos confesó su preocupación por un lugar especial de la diócesis, y había pensado en nosotras para comenzar una misión. Recuerdo que lo expresó con cautela, pues dijo: “Yo sé que ustedes vinieron para trabajar con los Verbitas”. Las dos respondimos casi a la vez: “No, Señor, vinimos para estar en donde la Iglesia de Oaxaca nos necesite más”. Inmediatamente nos llevó a su despacho, frente al mapa de la Diócesis y señaló con el dedo: “Aquí las necesito, es un lugar en donde se está derramando sangre por la expropiación de tierras para un complejo turístico próximo a inaugurarse. Se llama Santa María Huatulco, sus bahías y sus montañas. Aquí las necesito”. Ma. Carmen y yo quedamos muy excitadas por esta propuesta y contábamos los días para contarles esta noticia a Margarita y Lucrecia que estaban en el Distrito Federal. Lo demás ya lo saben y si no, entre ustedes aún queda alguien que lleva en su ser las huellas de esta misión, Cruz.  
La tercera decisión importante que asumimos fue abrir las puertas de la comunidad a  algunas jóvenes, que por medio de los Verbitas nos conocían y esperaban nuestra llegada con la intención de entrar a la congregación.  Las cuatro aceptamos este desafío, seguras de que si Dios nos quería en México nos regalaría vocaciones, y estas chicas era una señal…Y así fueron sucediendo otras decisiones,  importantes todas, sin las cuales hoy no seríamos lo que somos.

En nombre de las cuatros primeras hermanas les digo que amamos mucho a la región, hoy provincia. Cada paso dado fue una raíz que se gestaba. Tuvimos errores, dudas, sin embargo quisimos entregarnos con lo mejor de cada una, como hoy, ustedes lo hacen.

Agradezco este momento en que me permiten compartir mi memoria de Sierva del Espíritu Santo que orgullosamente conservo. De lo más profundo de mi corazón honro este caminar de 25 años, sus frutos que hoy enriquecen otros pueblos y otros espacios de este México lindo. Abrazo a cada una, a las que conozco y a las que no. Que el Dios de la vida las colme con su bendición y su gracia para continuar esta misión, allí donde se necesite la entrega de una Sierva del Espíritu Santo.

PATRICIA BRODERICK DE LOS  ESTADOS UNIDOS
Como me gustó y apreció mi tiempo en México, lindo y querido.  Para mi fue una gran oportunidad de convivir con la gente del pueblo, trabajar en equipo pastoral de conjunto y poner en practica la opción para los pobres. En San Agustín aprendí como formar y crecer las comunidades de base. Tan sencillo el ambiente pero la Palabra de Dios significaba vida para las comunidades. Tuve la bonita experiencia de conocer muchas personas que abrieron sus casas y patios para recibir sus vecinos  para la reflexión semanal y durante las posadas.  También cuando fue traslado al DF encontré personas con voluntad de formar pequeñas comunidades. Fue realmente como dice en los Hechos que cada día más personas quisieron saber de las comunidades y cuando pudieron tener una para la gente de su calle.  La Palabra de Dios dio vida y atraía a la gente. Para mi fue muy visible que la  Palabra que salió de Dios empapaba la tierra  o digamos las vidas de la gente y produjo mucha fruta.  Ahora, sigo viviendo y sirviendo en la comunidad Mexicana inmigrante - lo que recibí de regalo en la tierra Mexicana puede compartir y ofrecer un espacio de entendimiento y apreciación con ellos.
¡Muchas felicidades a las Siervas de Espíritu Santo en sus  25 años de vivir, servir, celebrar y colaborar con la misión de la Palabra Viva en la fuerza y cariño del Espíritu!


HNA. EMMIE VAS SSPS DE LA INDIA (actualmente en el Centro de Espiritualidad de Arnoldo Janssen en Holanda)
Ser Una Bendición
La vida es una bendición para celebrarse. Tomamos el tiempo para preguntarnos lo que hemos hecho con nuestras vidas, lo que hemos hecho para otros con nuestras vidas. Una vez más vemos el potencial de cada vida única en el mundo. Cuando celebramos las cosas buenas de la vida nos traemos al creador que da sin mérito, con manos llenas, de la misma bondad de una comunidad, de amor y de  apoyo que son por naturaleza esta en la base de la condición humana.
Veinticinco años de la presencia de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo en la tierra Mexicana es para celebrase. Celebrando los años estamos llamados a recordar el don de la vida misma. Una presencia creativa y dinámica; una presencia que día tras día lucho para encarnar los valores del Evangelio.
Yo siento parte de esa lucha y quiero unirme a ustedes queridas Hermanas implorando a Dios a que seamos una bendición. No hay otra misión que ser una bendición primeramente una la otra en la familia grande de las Siervas y desde allí fluir a los demás, todos los que nos rodean.
Quiero agradecer, por esta gran misión fue encomendada  a mí – la primera misión mía. Desde el alma grande de los Mexicanos/as nunca olvidaré las lecciones que fui aprendiendo a lo largo de mi estancia con ustedes, y siguen todavía fuertes en mi corazón.
México, desecho por muchas realidades, tanto de violencia, corrupción, narco-traficantes; por la opresión migración etc. México que sufre a través de las mujeres y niños; por las calamidades naturales, necesita nuestra presencia. En cara de los muchos signos de la muerte que se están sofocando y disminuyendo los  hombres y mujeres en su más profunda identidad e integridad, nos comprometemos a la defensa y promoción de la vida. Las formas de violencia que llueve sobre los seres humanos y sobre la creación, riega la familia, el “santuario de la vida” con los valores de la muerte. Y nosotros queremos ser una bendición!
Imploro a Dios, que nos envía su Espíritu el  fuego brillante, para que ilumine nuestras sombras y traiga una vez más nuestro amor a la vida. El Espíritu que sea para nosotros un soplo de ternura, consolación   y que calme nuestra agitación tímido acerca del futuro. El espíritu que sea un fuerte viento para que podamos valientemente navegar hacia los nuevos horizontes que nos mostrará en nuestro camino.
Puede ser el Espíritu una tormenta para despejar el aire, el agua para hacer nuevas flores florecer después de la sequía. Oh Señor de nuestra vida y  nuestra historia, pueda que su Espíritu, el protagonista de la misión, ayude transformar el mundo en estos nuevos tiempos.
¡Felicidades Hermanas!


HNA. ALICIELA CUDIAMAT DE FILIPINAS
Aquí están mis experiencias....Ojala' que les recuerden de una misionera que ama a México....
La vida se compone de sueños, recuerdos, risas, sorpresas y de varias clases de luces y oscuridades, Aun, en el camino, se quedan realizaciones, desafíos, crecimiento, reconciliaciones, y gozo en el corazón que nadie pueda quitar.
VIDA COMUNITARIA: Cuando llegue a México un mes antes de 2000, me encontré con casi puras Hermanas jóvenes que se veían con  ánimo de ser misioneras. Al comienzo, pensaba yo: “¿Como voy a estar en una comunidad así? Bueno. Estoy aquí y no perderé tiempo de pensar ni preocuparme de eso. Viviré con ellas como viví en otras partes. Voy a ser como yo...una misionera". Días, meses, pasaron y aprendí  rápidamente sin mucho esfuerzo de conocer a cada una, de aprender de ellas y su cultura. Formé parte de la vida comunitaria; internacional: en la oración, en cada trabajo que se presentó, en la recreación, misión, paseo, y otras actividades. En la variedad de talentos y creatividad fue fácil de ser contagiada de "seguir la misión con ánimo"
VIDA DE MISION: Toda es misión. Mi primera responsabilidad era ver las necesidades de las Hnas. ( México y Cuba). Ellas han sido orientadas de vivir de verdad el voto de pobreza. Gracias a las circunstancias se quedaron algún tiempo para la otra faceta de la misión.
En la noche tres veces en la semana, preparé parejas par el sacramento del matrimonio.
La gracia de Dios ha penetrado en sus vidas, tratando de vivir con otros valores la vida de familia.
En la tarde de cada domingo, fuimos a una capilla cercana, asistiendo y acompañando a la gente sencilla en su búsqueda de la presencia de Dios en las diferentes situaciones que se encuentran ellos.
A las lejanas montañas fuimos en la Semana Santa y Navidad para estar con la gente que no tienen sacerdotes.
Cada una de nosotras en OAXACA estaba lista para acudir a las peticiones, por ejemplo: bendecir de la nueva "casa", dar comunión a la gente con edad, o simplemente escuchar sus lamentaciones o  éxitos en la vida.
En mi corazón se quedaron lindos recuerdos, no solamente lo que hemos hecho, sino la bondad, generosidad, apoyo y el compartir de la espiritualidad de la gente desde su corazón y cultura. Ellos también me han compartido su fe!!!!

HNA. CARMEN ROSARIO FIGUERROA  DE ECUADOR (actualmente trabaja en Bolivia)
¡Hola!!! Saludos.
Voy a escribir algo que recuerdo de mi bonita experiencia en México.
Recuerdo cuando estaba en la comunidad de Pinotepa de Don Luis, (Nuevo Progreso) compartía con las Hermanas, Soco, Vidalina y Aparecida. Cada mes planificábamos para nuestras visitas pastorales a las diferentes comunidades. Nos tocó ir a la comunidad de Terrero, a las tres hermanas: Soco; Vidalina y yo, bueno emprendimos la caminata, primero llegamos a Santa María Nutío, hasta ahí todo  fue bien, después seguimos el camino a Terrero, seguimos caminando con mucho entusiasmos, con platicas y risas entre las tres, de pronto fue la sorpresa que por el mismo camino caminaba una vaca, ella estaba de regreso, dos de nosotras estábamos muy valientes frente a la vaca pero una no, tenía tanto miedo, y fue increíble que el miedo de una logró dominar la valentía de dos, que en el momento de enfrentar y pasar, para seguir el  camino, las tres salimos corriendo de regreso y la vaca también sintió miedo de nosotras y salió corriendo, pero no atrás de nosotras, sino también de regreso. Después del susto que pasamos nos reímos mucho, por este acontecimiento, sobre todo cuando nos dimos cuenta que el miedo de una pudo más, y contagiamos también a la vaca. Esta experiencia recuerdo mucho con frecuencia, sobre todo cuando el miedo me quiere dominar.
Espiritualmente y con mis oraciones voy a estar celebrando junto con ustedes los 25 años.
Un abrazo a todas.


HNA. CAROLINA GONZÁLEZ MENDOZA
NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. Provincia México. Quiero hacer una analogía de ti, mirarte como a una mujer, una mujer que hace 25 años el señor trajo a la vida, a través de su espíritu de amor, que derrama por todo el mundo.
Tu nacimiento fue una alegría para toda una congregación, que sintió el llamado de ofrecerte a un país con deseo de ver a través de ti los gestos cariñosos del Señor, manifestados en el compromiso por ir construyendo juntos su Reino de justicia, amor y paz.
Tu nombre ha sido el signo más grande de esperanza, para esta tierra mexicana: Nuestra Señora de Guadalupe, la Tonantzin, mujer y madre cercana a los más pobres y excluidos. Esa fue tu misión, ofrecer  la flor y el canto, esa verdad y belleza que está dentro de nuestros pueblos; un pueblo a la vez lleno de Dios y necesitado de este gesto maternal que une, que ama y se entrega por ofrecer una mejor vida para todos. Eres aquella que dialoga, escucha y se hace presente en las orillas de la ciudad, en las periferias de nuestras realidades.
Sin embargo, te conocí en tu adolescencia, en el momento en el que te preguntabas sobre quién eras, buscando tu identidad, tratando de reconocer tu rostro en medio de tanta diversidad interna y externa; mirabas hacia adentro y hacia afuera, escuchabas mil voces, pero una resonó con intensidad, regresándote a tu origen. Ahí descubriste que tu rostro, de tez morena, y con rasgos indígenas, te daba tu verdadera identidad y dijiste:
“Soy zapoteca, Mixteca, tzeltal, Tzotzil;
Soy el rostro de mi pueblo indígena,
Soy el rostro del migrante y marginado;
Del que vive perdido entre el ruido de la gran ciudad,
Soy el rostro del que sufre,
de aquel a quien no se le reconocer el rostro
por tanto sufrimiento…”

Y como Tonantzin, has querido ofrecerte como mediadora de tu pueblo, hablando el lenguaje del amor y del respeto. Así es como te conocí, y es como me permitiste ser parte de ti, pues un mismo proyecto de vida nos unía, el mismo proyecto del Señor Jesús. ¡Mi corazón salta de gozo al recordar esos primeros años, de búsqueda y de encuentro!
Hoy te veo toda una mujer, una mujer que ha sabido vivir en medio de su pueblo, compartiendo luchas y alegrías.
Has sido como Judith, mujer inteligente y de buen corazón.
Como Esther, defensora de su pueblo inocente, ante los ataques del mal.
Como Rut, has abierto tu corazón a otros pueblos,
sabiendo que el pueblo que Dios te ofrece, es tu pueblo;
es así como te has hecho mexicana en México y cubana en Cuba.
Pero sobre todo, como maría Magdalena, discípula y mensajera,
Anuncias que el señor vive y ama a su pueblo.

Mantén tu esencia, que en tu juventud, en tus 25 años, se renueve tu alianza de Amor realizada entre el Creador y su pueblo. Sigue ofreciendo las flores y el canto, que devuelven la vida y la esperanza a un pueblo mexicano- cubano que sufre el ataque del enemigo, que desde dentro, ha dejado de mirar a los ojos al hermano y hermana, deshumanizando su corazón.
Que la morenita del Tepeyac, tu patrona y guía, te conduzca en la misión de seguir escuchando el clamor del pueblo pobre y sencillo. Sigue moviéndote cadenciosa al ritmo del Espíritu y déjate conducir con armonía en la danza de la Vida, de la que toda la creación anhela ser parte.
Dentro de ti, el corazón de muchas mujeres late apasionado por el proyecto del Reino, al que fuimos invitadas, deja que cada latido se manifieste con su originalidad y ritmo, pues dentro de tu diversidad se manifiesta el abrazo fraterno de toda la humanidad.
Sólo, puedo expresar mi alegría y gratitud por tantas huellas de vida, impresas en  mi corazón y en el corazón de mi pueblo.
¡FELICIDADES, PROVINCIA MEXICO-CUBA
EL SEÑOR TE HA BENDECIDO Y LO SEGUIRÁ HACIENDO!

HNA. GRADIOR AKI  ITO DE JAPON
Es increíble que ya hayan pasado 10 años. Me acuerdo muy bien cuando vi primera vez el pueblo mexicano; la tierra seca y llena de cactus, las casas que continúan hasta el cima del cerro…Fueron todas las cosas nuevas; español, tortilla, salsa…No me acuerdo como estaba mi cara y como reaccioné en primer encuentro con las hermanas de la provincia México, sin embargo recuerdo y agradezco recibirme con mucho cariño como la parte de ellas.  
Cálidas relaciones con la gente me hicieron crecer como misionera SSpS (Sierva del Espíritu Santo). Fueron bonitos tiempos con las hermanas “jóvenes”, con las personas, especialmente las personas mayores y enfermos de San Agustín de las Juntas, con las mujeres de Oaxaca, con los miembros de la Iglesia San Marcos de la colonia Santo Domingo de Coyoacán y las compañeras de las otras congregaciones del grupo de la preparación de los votos perpetuos… no puedo creer que fueron sólo 3 años. Además conocí a algunos pueblos de la sierra y de la costa de Oaxaca. Posada y Semana Santa, Calenda y Fiestas… Todos los acontecimientos son tesoros para mí como Misionera.
No puedo terminar de decirles a todos “MILLONES de GRACIAS” y quisiera decírselo directamente.
Ahora sigo usando español en mi apostolado con los inmigrantes en Japón. Participo en las  misas en español, ayudo en  la  traducción de los documentos acompañando a los  latinoamericanos  en Japón.
Que Dios les bendiga más y más y que la Virgen de Guadalupe les acompañe siempre en su caminar.
¡VIVA MÉXICO!
Un abrazo fuerte desde el otro lado del Océano, Japón.
Unidas en el Amor del Espíritu Santo


HNA. HEMMA JASCHKE  DE AUSTRIA

A los 25 años de la Provincia de México/Cuba
Primeramente quisiera felicitarles a todas ustedes, hermanas queridas, ya que están celebrando  sus 25 años como Provincia.
Me alegro de todo corazón, que puedan celebrar su presencia como Misioneras Siervas del Espíritu Santo en esa tierra linda y querida. Estoy convencida de que el servicio misionero que ustedes han ido brindando a la gente de México en está etapa sigue siendo una bendición tanto para la gente como para las hermanas mismas también.
Yo personalmente podía participar en nuestra misión como juniora dos años y medio (de 2001 a 2003), haciendo mis primeros pasos como misionera fuera de mi patria Austria, entrando a una cultura ajena y experimentando lo que significa caminar con el pueblo, aprender de la gente – en una palabra: que significa “inculturación”.
Hasta hoy la vida de la gente en México me conmueve y siento una cierta nostalgia de  mi tiempo allá. Aquí en Austria ya he tenido varias veces la posibilidad de encontrar a personas  del sector sindical, a abogados/as y también a gente campesina indígena de México, que fueron invitados por la “Plataforma México-Austria”. ¡Hasta Don Raúl Vera, obispo de Saltillo, ha llegado a Viena! Cada vez me impresiona la fuerza interior y  la esperanza con las que esa gente sigue luchando por su pueblo, por un México mejor.
En mi tiempo en la Costa Chica de Oaxaca, sobre todo en mi convivir con el pueblo mixteco he aprendido mucho. La gente me enseñaba valores como  la confianza en Dios, la hospitalidad, la alegría de vivir que se palpa en sus fiestas y  que la esperanza nunca muere. Estoy muy agradecida por esta posibilidad única en mi vida de  poder compartir fe y vida con gente tan maravillosa y experimentar la riqueza de las culturas mexicanas.  Además me sentía enriquecida por la fraternidad y la amistad de mis hermanas SSpS que nos daban la fuerza para sobrellevar  juntas aún  situaciones difíciles. Dichas experiencias han hecho crecer  mi gratitud de ser parte de una iglesia que es universal y que realmente une a gente de cualquier lengua, origen, color de la piel,... en torno al Evangelio de Jesucristo.
Mis experiencias de inculturación me capacitaron  para  acompañar a nuestras “Misioner@s laic@s temporales” (MaZ), esos jóvenes que comparten un año de su vida la misión con nuestr@s hermanas SSpS/hermanos SVD en diferentes países del mundo según el lema del programa MaZ “Convivir – orar juntos – trabajar juntos”. Me llega muy hondo  cuando noto que la gente joven regresa de su servicio con una vista más amplia y un corazón lleno de gratitud y enriquecida por sus experiencias con los diferentes  pueblos con los que compartían vida y fe.
Habría que mencionar un montón de acontecimientos, anécdotas, cuentitos chistosos y momentos difíciles de mi tiempo en México, pero sólo quiero mencionar una cosa. Como estamos en  Semana Santa me acuerdo cada año de aquellos días (el año 2002) que pasé con la gente de la comunidad San Cristóbal (en nuestra parroquia de Pinotepa de Don Luis). Allá iniciamos juntas con la catequista la presentación de la pasión de Jesús.  En  dicha obra participó mucha gente del  pueblo, hasta gente de edad. Me llegaron muy profundo,  el entusiasmo, la emoción y la pasión de los actores que mostraban su fe  y su amor a Cristo. Me pareció que la gente se identificó de una manera muy auténtica con la Vida y la Pasión del Señor. Nunca olvidaré el ambiente, los cantos, las oraciones y las imágenes de esas horas, tampoco el calor y el camino polvoroso al “Calvario” de San Cristóbal.
Con estos recuerdos de mi tiempo como SSpS en México quisiera expresarles a ustedes, mis hermanas, todos  mis mejores deseos para ustedes. ¡Que Cristo Resucitado las bendiga con la presencia del Espíritu de Amor y de Paz para los próximos 25 años de vida y misión en México y Cuba (por supuesto) y que Dios cuide a los pueblos de sus tierras!

Actualizado ( Martes, 25 de Diciembre de 2012 01:11 )
 

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