Oraciones al Espíritu Santo PDF Imprimir E-mail
Escrito por siervas   
Miércoles, 04 de Mayo de 2011 00:00

VEN ESPIRITU SANTO
Ven, Creador Espíritu,
al alma de tus fieles ven
y colma en gracia y en virtud
al hombre que tu amor creó.

Paráclito, te envió Jesús,
excelsa dádiva de Dios,
das vida, fuego y amor,
unción en lucha espiritual.

 

Concede septiforme don,
la fe, esperanza y caridad;
promesa del eterno Dios,
suscita un eco en nuestra voz.

 

 

En nuestra mente pon tu luz
e inflámanos en santo amor;
a la flaqueza corporal
infunde espiritual virtud.

Defiéndenos del tentador,
concédenos tu agusta paz;
sé nuestro guía y preceptor,
haz que evitemos todo mal.

Por ti lleguemos al Señor,
en su Hijo como imagen fiel,
de entre ambos alma, espíritu,
da siempre aliento a nuestra fe.

Cantemos gloria al Padre Dios,
al Hijo que a su diestra está,
y al divinal  Paráclito
un cántico de amor sin fin.
Amén

 


Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu del Padre y del Hijo.
Ven, Espíritu de amor.
Ven, Espíritu de infancia,
de paz, de confianza y de alegría.
Ven, secreta alegría
que brillas a través de las lágrimas del mundo.
Ven, Vida mucho más fuerte que nuestra muerte.
Ven, Padre de los pobres y abogado de los oprimidos.
Ven, Luz de eterna verdad
y amor extendido en nuestros corazones.
Nada tenemos que te pueda forzar;
pero aquí radica precisamente nuestra confianza.
Nuestro corazón, en el fondo, teme tu llegada.
Ven, renueva e incrementa
tu presencia en nuestro mundo interior.
En Ti ponemos toda nuestra confianza.
En Ti nos amamos, ya que Tú eres el mismísimo Amor.
Gracias a Ti podemos llamar Padre al mismo Dios,
ya que, desde cada uno de nosotros,
eres Tú quien grita: ¡Abba!
Permanece en nosotros.
No nos abandones nunca.
Ni a lo largo del combate de la vida,
ni cuando este toque a su fin
y nos hallemos tan solos.

 

¡Ven, Espíritu Santo!
Ven, Espíritu Santo Creador
Ven, Espíritu Santo Creador
Ven a visitar el corazón
y llena con tu gracia viva y eficaz
nuestras almas, que tú creaste por amor.
Tú, a quien llaman el Gran Consolador,
Don del Altísimo y Señor,
eres vertiente viva, fuego que es amor,
de los dones del Padre el dispensador.
Tú, Dios que plenamente te nos das,
dedo de la mano paternal,
eres Tú la promesa que el Padre nos dio,
tu Palabra enriquece hoy nuestro cantar.
Los sentidos tendrás que iluminar,
nuestro corazón enamorar,
y nuestro cuerpo frente a toda tentación,
con tu fuerza constante habrás de reafirmar.
Lejos al opresor aparta ya,
tu paz danos pronto, sin tardar.
Y, siendo nuestro guía, nuestro Conductor,
evitemos así cualquier error o mal.
Danos a nuestro Padre conocer,
a Jesús, el Hijo, comprender,
y a Ti, Dios, que procedes de su mutuo amor,
te creamos con sólida y ardiente fe.
Alabemos al Padre, nuestro Dios,
y a su Hijo que resucitó,
también al Santo Espíritu Consolador,
por los siglos y siglos gloria y bendición.
Amén.

Espíritu Santo, Dios del Amor
Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo,
te adoramos, te alabamos, te bendecimos.
Te entregamos para siempre nuestro cuerpo y nuestra alma,
nuestros pensamientos y nuestras obras,
nuestras penas y alegrías, nuestro trabajo apostólico
y nuestro cansancio, nuestra vida y nuestra muerte.
Haz de nosotros una ofrenda viva, santa, agradable a la Santísima trinidad.
Dios del Amor, ven a destruir en nosotros cuanto te desagrade,
y a llenarnos de tu presencia, porque estamos dispuestos
a cumplir cuanto quieras y a pertenecerte totalmente.
Sé nuestro Maestro, nuestro Guía y nuestro Consejero.
Queremos seguir dócilmente la acción de tus dones
movidos por tu fuerza poderosa, corresponder a tus inspiraciones
y cumplir fielmente nuestro compromiso de caridad para con todos,
principalmente para con los más pobres.
Agradecemos tu infinito Amor, proclamamos tus maravillas
y nos comprometemos a propagar incansablemente
el conocimiento teológico de tu Persona y la sencilla devoción hacia Ti.
Luz esplendorosa, haz que todos los pueblos
lleguen al conocimiento de la verdad
y que nosotros y todas las criaturas te alabemos eternamente.
Amén. Aleluya.

Ven Espíritu Santo
Espíritu del Padre y del Hijo:
Ven a nuestra comunidad;
enciende en nosotros el fuego de tu amor.
Enciende en nosotros el fuego que ardía
en nuestro Fundador y en tantos hermanos
que nos precedieron.
Danos bondad, alegría y paz;
danos valor, paciencia y perseverancia.
Tú conoces nuestras debilidades,
nuestros fracasos, nuestras decepciones.
Sabes del cansancio que a veces sentimos.
Mantén ardiendo en nosotros tu fuego,
calienta lo que se enfrió,
dobla lo que con el correr de los años,
se puso tieso, devuelve la vida a lo que se secó.
Ábrenos a los signos de los tiempos,
recréanos en la fidelidad y en la esperanza,
haznos fuertes en el servicio.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a orar;
muévenos al compromiso y muéstranos el horizonte del Reino
que Jesús nos anunció.
Amén

 

Soplo, viento, Espíritu
Soplo, viento, Espíritu
Que eres impetuoso y libre
y nadie puede dominarte ni domesticarte a su antojo.
Que silbas mansamente susurrando al oído libertad y audacia
y ensordeces con tu rugido imponente las palabras huecas y sin sentido.
Que soplas sobre las brasas del Amor primero para que se mantengan vivas
y barres las cenizas de nuestro fogón viejo.
Que te cuelas terco por las rendijas de nuestro ser para ventilarlo todo y no dejas que el polvo de rutinas nos cubra con su manto.
Soplo, viento, Espíritu:
Que arrancas de cuajo los árboles sin raíces
y robusteces, en cambio, las encinas que se alzan profundas.
Que sacudes, potente, las hojas viejas para que se caigan
y acaricias con tu brisa tierna los capullos para que abran y contagien vida.
Que secas las aguas que ahogan inmisericordes tanto grito profético
y limpias de smog nuestros sueños nuevos.
Que saltas barreras insalvables
y arrastras impetuoso lo caduco y viejo.
Soplo, viento, Espíritu:
Que soplas huracanado sobre nuestros fuertes miedos
e inyectas confianza en nuestra vida frágil.
Que embistes con furia contra nuestros castillos fortificados
y nos empujas a caminar con la tienda a cuestas.
Que creas vida con tu soplo fresco
y nos alientas hacia lo imprevisto, timoneando Tú nuestra barquichuela.
Danos el don del discernimiento
para que encontremos lo que a Ti te agrada.
Danos el don de la libertad
para serte dóciles y disponibles en todas tus empresas.
Danos el don de tu fuerza
para no fallarte nunca cuando Tú nos llames a aventuras inéditas.
A nuestros corazones
la hora del Espíritu ha llegado;
la hora de tus dones y el Apostolado;
lenguas de fuego y viento huracanado.
Ven Espíritu Santo,
y renovarás la faz de la tierra. Amén.

Actualizado ( Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 18:54 )
 

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